E

n el jardín de niños creamos un ambiente adecuado para la suave transición del hogar a la escuela. Las actividades diarias, como la ronda, el juego libre, las narraciones, los trabajos manuales, artísticos y domésticos, encauzan de forma natural y rítmica las habilidades del niño.

Aprenden a disfrutar del lenguaje mediante cantos y poemas, escuchando historias y viendo cuentos con títeres. Hornean pan, se disfrazan de múltiples maneras y construyen casas con materiales naturales. El involucrarse por completo en tales actividades favorece el desarrollo sensorio-motriz sano, que integra mente con cuerpo. Esta integración los prepara para ir desplegando sus capacidades intelectuales en la siguiente etapa.

 

E

n la primaria, la tarea del maestro es hacer que el aprendizaje sea una vivencia que ponga en acción la cabeza, las manos y el corazón del niño. En esta etapa de desarrollo, la guía constante de una autoridad respetada, que sirve como modelo de pensamiento y obra, le da al niño una visión del mundo. El maestro titular es el responsable de la clase principal en la que se enseña, de acuerdo con el grado: matemáticas, español, dibujo de formas, agricultura, construcción, historia, zoología, botánica, geometría, composición, mitologías, astronomía, entre otras. En las clases de especialidad se trabaja música, inglés, acuarela, movimiento y trabajo manual como tejido, talla en madera y barro.

 

 

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partir de los catorce años, el proceso de aprendizaje nutre la individualidad que emerge, la capacidad de observación y el pensamiento analítico. La función de los maestros es fomentar el pensamiento independiente, una expresión madura y la acción responsable. Las ciencias y las matemáticas cobran relevancia. En las humanidades, se busca entender la condición del ser humano en sus diferentes facetas. El contenido de la clase principal y de las clases de especialidad favorece que los adolescentes desarrollen su personalidad, forjen su mundo interior y conquisten su independencia.

Los estudiantes que han trabajado a lo largo de su educación con forma y color, con tono, drama y lenguaje, con barro, madera, fibra, metal, carbón y tinta, con tierra y plantas, no sólo han trabajado creativamente para activar, esclarecer y fortalecer sus emociones, sino que han llevado el pensamiento y el sentimiento a lo profundo del ejercicio práctico de la voluntad.