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La Educación Waldorf tiene muchos aspectos únicos que se suman a la riqueza de su plan de estudios. Uno de estos aspectos es el trabajo manual: ¿qué es exactamente el trabajo manual y por qué es una parte tan importante del plan de estudios Waldorf? En la mayoría de las escuelas Waldorf, el trabajo manual incluye, sin limitarse a: tejer con agujas, tejer con gancho, costura a mano y con máquina, bordado con punto de cruz, fieltro húmedo, origami. Se enseña como una materia específica, mas a menudo impregna otros aspectos del plan de estudios.

Muchas habilidades del trabajo manual son parte integral de las diversas culturas de todo el mundo. En nuestra sociedad moderna, es posible ver los resultados del trabajo manual sin caer en cuenta de que lo son o de cómo suceden. Cuando compras una bolsa de gancho en una tienda, no piensas que en algún lugar del mundo alguien está tejiendo afanosamente bolsas de ese tipo. Cualquier prenda de ropa que compres probablemente fue cosida por alguien en una máquina de coser. En el pasado, una máquina de coser era un elemento básico en muchos hogares, como una estufa o una plancha. Hoy en día, no todos los niños pueden identificar una máquina de coser ni conocen su propósito.

Muchos de los ejemplos de trabajo manual a nuestro alrededor están producidos en masa, y la producción en masa a menudo se guía por la necesidad y constituye una forma de vida para muchas personas en todo el mundo. Sin embargo, el trabajo manual puede ser una tarea muy individual también. Podemos olvidar fácilmente que estas tareas prácticas están conectadas con los aspectos intelectuales y creativos del ser humano, y este impulso fue lo que el fundador de la educación Waldorf, Rudolf Steiner, sintió con fuerza.



El trabajo manual ha sido una parte de la educación general del ser humano desde hace mucho tiempo. Surgió de la necesidad (necesidad de vestir, por ejemplo) y se desarrolló con un propósito más complejo. Puede uno imaginar los complicados patrones que adornan los tapetes del Medio Oriente o del suroeste de Estados Unidos: artículos del hogar, útiles y llenos de simbolismo y significado. En países como Estados Unidos, hasta la década de 1980, a los estudiantes de escuelas públicas se les enseñaba trabajo manual, bajo el nombre de ‘economía doméstica’. Cuando nos alejamos del trabajo manual como parte de la educación, algo se pierde. Steiner reconoció esto e integró formalmente el trabajo manual en su plan de estudios para las escuelas Waldorf.

El tejido con agujas, que se enseña a partir de primer grado, es un aspecto del trabajo manual que llamaba la atención de Steiner de manera muy particular. Con frecuencia se refería al “pensar como tejer cósmico." El tomar ideas y juntarlas para formar pensamientos más complejos es similar al proceso de tejer, en el que un hilo se jala una y otra vez para crear un tejido. Para un alumno Waldorf, el trabajo manual comienza mucho antes del primer grado; comienza en el jardín de niños Waldorf: cuando los niños pican verduras para la sopa, amasan pan, hacen una cinta de lana en cadena con sus dedos o una corona de flores, cuando doblan una servilleta o incluso cuando hacen algo tan básico como amarrarse los zapatos. Estas actividades tan sencillas son la base de un sentido de autonomía y conforman un cúmulo de conocimiento inconsciente del que el futuro joven abrevará en temas como la física, geometría u otras áreas de las matemáticas y las ciencias.

El plan de estudios de trabajo manual se entreteje a lo largo de los grados. En primer grado se enseña un tejido con agujas muy sencillo, el cual evoca el sentido del equilibrio, pues se utilizan las dos manos. En esta etapa, las hadas pueden venir y ayudar con un punto suelto o para acompañar a quien se retrase en su trabajo. Se introducen las habilidades básicas de tejer como: montar, desmontar, cambiar colores, aumentar o disminuir puntos, ocultar hilos, y terminar un proyecto. Primero y segundo de primaria son los grados en que se desarrolla y refina el tejido.

El tejido a gancho, que se centra más en la mano dominante de un niño, la que se utiliza para escribir, puede comenzar en segundo grado, mas suele ser el objeto de enseñanza durante el tercer grado. A veces, en tercer o cuarto grado se puede volver a tejer con agujas. A esta edad (o un poco más tarde) se enseña el punto de revés. El gesto hacia atrás del punto de revés, en oposición al gesto hacia delante, se enseña en el momento en que los niños han dejado el mundo de ensueño de primero y segundo grados, y se vuelven más conscientes del mundo que los rodea, sobre todo del espacio detrás de ellos. En tercer o cuarto grado se les puede presentar el bordado sencillo y el uso de una aguja con punta. Esta actividad acompaña el despertar que ocurre a los 9-10 años.

En cuarto grado el énfasis está también en el punto de cruz, cuando los estudiantes comienzan el viaje de pasar de la infancia hacia la pubertad. Muchos de los patrones de imagen de espejo utilizados en cuarto grado están enlazados con la enseñanza de las fracciones y el concepto de partes iguales. En quinto grado se trabaja el tejido circular, casi siempre con calcetines, pero también se puede tejer guantes o gorros. Cabe destacar que el plan de estudios es flexible y los proyectos dependerán del lugar, el clima, las necesidades locales. Estos complicados proyectos refuerzan muchos conceptos de las matemáticas.

En sexto y séptimo grados, los estudiantes emprenden proyectos de costura de más largo aliento, como muñecas o animales de peluche, siguiendo diseños propios. En séptimo grado puede introducirse el fieltro húmedo, actividad que permite trabajar aspectos físicos y anímicos por los que están pasando los estudiantes, en una etapa de gran crecimiento y cambios.  En octavo grado se centran en la máquina de coser, que relaciona a los alumnos con el estudio de la Revolución Industrial.

Hay otros regalos ocultos en el plan de estudios de trabajo manual. La investigación actual muestra una conexión entre las habilidades de motricidad fina y el desarrollo del cerebro. El tejer, sea con agujas o a gancho, involucra el uso de ambos lados del cerebro y refuerza el movimiento ocular y la inteligencia lógico-matemática. El movimiento de los ojos, que puede ser tan sencillo como seguir una puntada de una aguja a otra o tan complejo como crear una imagen espejo en un separador de libros, apoya enormemente el desarrollo y el fortalecimiento de las habilidades lectoras. Se requiere desarrollar habilidad con los números para poder realizar todo tipo de trabajo manual, sea tejer con agujas, a gancho, con máquina o bordar con punto de cruz: ¿Cuántos puntos montaste en la aguja? ¿Perdiste alguno? ¿Cuan separadas quedaron tus puntadas? ¿Cuánto margen tienes que agregar a este patrón para hacer la costura?

Además del sentido de autosuficiencia y los aspectos intelectuales abordados en el trabajo manual, también se trabajan aspectos creativos y los relacionados con los sentimientos. Los estudiantes encuentran oportunidades artísticas y expresivas en el proceso de elaboración de la obra; a menudo regalan sus obras a sus seres queridos. A veces, un grupo completo puede trabajar en un solo proyecto para dárselo a otro grupo. Por ejemplo, un grupo de servicio a la comunidad formado por alumnos de séptimo y octavo grados pueden coser fundas para almohadas para una guardería o pueden tejer con agujas gorritos para los recién nacidos. Ampliando más el enfoque, el trabajo manual puede inculcar un sentido de valor y preocupación por el medio ambiente. Si se sabe cómo parchar unos pantalones de mezclilla o cómo coser un botón, entonces esas prendas pueden seguir teniendo un uso. Es creciente la tendencia de nuestra sociedad a desechar los objetos, pero si en lugar de tirar algo, podemos repararlo, podremos seguir usándolo. Además, las escuelas Waldorf suelen utilizar materiales naturales, como lana, algodón, lino, seda o rayón, que, a diferencia de las fibras hechas a base de petróleo, provienen de recursos renovables.

El trabajo manual ha ganado popularidad en Estados Unidos. Las celebridades han ayudado a ponerlo de moda publicando libros sobre las manualidades de su preferencia o creando sus propias marcas de productos (¡Y estamos agradecidos por la alegría y la conciencia que esto trae!), pero en las escuelas Waldorf el trabajo manual está aquí para quedarse. Al igual que todos los aspectos de la educación Waldorf, el plan de estudios del trabajo manual integra el intelecto, el despertar de la conciencia y habilidades prácticas, todo ello con el fin de formar seres humanos listos para hacer frente al mundo y a la vida.

Muchas gracias a Judy Forster por este maravilloso artículo. Puedes visitar su tienda Etsy en http://www.mamajudes.etsy.com

 

 

 

Adaptado del artículo por Judy Forster en

http://theparentingpassageway.com/2010/03/28/handwork/