Empleados de Google y Apple prefieren escuelas sin computadora para sus hijos

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Periódico La Jornada
Martes 30 de octubre de 2012, p. 3

La Escuela Waldorf de Península, en California, es una de las instituciones privadas que eligen los hiperconectados empleados de Google, Apple y otras empresas de punta de la computación para que sus hijos se eduquen alejados de todo tipo de pantalla, según un informe del diario Le Monde sobre una nueva tendencia: la desconexión.

Tres cuartas partes de los alumnos inscritos en la Waldorf, según dice la nota del sitio america.infobae.com son vástagos de personas que trabajan en el área de las nuevas tecnologías. La gente se pregunta por qué profesionales de la Silicon Valley, entre ellos algunos de Google, que parecen deberle mucho a la industria informática, envían a sus hijos a una escuela que no usa computadoras, comentó Lisa Babinet, profesora de matemáticas y cofundadora de la escuela primaria, en la conferencia anual Google Big Tent.

El periódico francés recoge el testimonio de uno de estos padres: Pierre Laurent, quien escogió esta escuela porque cuestiona la tendencia actual a equipar en informática a las clases desde una edad cada vez más temprana. La computadora no es más que una herramienta. El que sólo tiene un martillo piensa que todos los problemas son clavos, dice. Para aprender a escribir, es importante poder efectuar grandes gestos. Las matemáticas pasan por la visualización del espacio. La pantalla perturba el aprendizaje. Disminuye las experiencias físicas y emocionales.

En la Waldorf esa limitación no existe: se aprende a sumar y a restar dibujando o saltando a la cuerda. Consultado acerca de si no le preocupa que sus hijos estén en desventaja por este retraso en el uso de la PC, Laurent responde: No sabemos cómo será el mundo dentro de 15 años, las herramientas habrán tenido tiempo de cambiar muchas veces. Por haber trabajado 12 años en Microsoft, sé hasta qué punto los software son preparados para ser del más fácil acceso posible. También recuerda que todos los alumnos de la Waldorf tienen computadora en sus casas. La cuestión se reduce entonces a decidir cuándo levantar las limitaciones a su uso.

El gurú del software libre

Richard Stallman, el gurú del software libre, trabaja desconectado: La mayor parte del tiempo no tengo Internet. Una o dos veces por día, a veces tres, me conecto para enviar y recibir mis correos. Releo todo antes de enviar.

Así como muchas personas sufren de nomofobia, es decir, el miedo a no estar conectado (teléfono, Internet, etcétera), otros ya empiezan a dar la vuelta y a recuperar el placer de la desconexión.

Fred Stutzman, investigador de la Carnegie Mellon University, desarrolló incluso un programa llamado Freedom, que bloquea el acceso a Internet durante ocho horas seguidas, obligando a reiniciar la computadora para reactivar el servicio. Deseoso de poder escribir sin distracciones, también diseñó Anti-social, software que permite el acceso a Internet, pero sin diversiones como Facebook y Twitter. Las computadoras se han convertido en máquinas de distracción. Hay que equiparse hoy de funcionalidades que las devuelvan a su papel de máquina de escribir. Es una forma de comprar tiempo, señala.

Sherry Turkle, del Instituto de Tecnología de Massachussets, autora del libro Solos juntos (Alone Together), afirma que mirar sus correos electrónicos o SMS frente a otros puede ser tan contagioso como un bostezo: La gente pasa 90 por ciento de su tiempo de trabajo con los correos electrónicos, y en su casa envían SMS estando a la mesa.

El informe de Le Monde pronostica que cada vez habrá más gente pidiendo asistencia para desconectarse. No es un fenómeno de masas, sino más bien una tendencia minoritaria que involucra más bien a los sectores más acomodados. Algunos tienen el poder para desconectarse y otros, el deber de permanecer conectados, dice el sociólogo Francis Jauréguiberry, quien investiga el tema. Los pobres de la tecnología son los que no pueden eludir la responsabilidad de responder de inmediato un correo electrónico o un mensaje de texto. Los nuevos ricos, por el contrario, son aquellos que tienen la posibilidad de filtrar e instaurar distancia respecto de esta interpelación. Lo mismo, dice Jauréguiberry, pasó con la televisión: el sobreconsumo es cosa de las clases populares.

 

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Como celebrar el festival de San Martin

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Como celebrar el festival de San Martín

Por Donna Simmmons

(Este artículo de blog es una traducción de la versión en inglés que se puede encontrar aquí.)


Aquí está un artículo que escribí hace poco en nuestro foro de discusión (y aunque no estoy allí tanto como solía estar, ¡todavía aparezco de vez en cuando!) Aunque lo que aparece a  continuación se refiere específicamente a la pregunta que me hizo una persona sobre el Festival de San Martín (11 de noviembre), la esencia puede ser aplicada a cualquier festival con sentido de reverencia, sea más o menos solemne. Una fiesta del primero de mayo, por ejemplo, con el baile alrededor del palo de mayo y alegres travesuras, implica un estado anímico  diferente, en el que no cabe que los padres estén respondiendo a sus teléfonos celulares o distrayéndose. Al prestar atención al ambiente que se está tratando de crear durante un festival (o, a  menor escala, cuando le lees un cuento a tu hijo o hija), una busca ayudar al niño o a la niña a encontrar la coherencia entre sus sentimientos religiosos o espirituales, y lo que ella o él experimenta en el mundo exterior. Esto no solo rescata su propio sentido de reverencia y asombro, sino también ayuda a su alma a ser flexible. Si uno va por la vida con una actitud trivial y poco entusiasta hacia lo que debe ser considerado con profundo respeto, entonces uno no pone en acción todo el espectro de capacidad para sentir que tiene el alma. Puede decirse que el alma se atrofia y podría uno caer en una relación indiferente o una percepción poco profunda de la riqueza de la vida.  […]
 
Como siempre sucede con los festivales, la parte más importante es el ambiente del festejo. ¿Qué es una festividad sino una celebración sagrada? Así que si las personas, adultos o niños, están jugando, platicando, contestando celulares o lo que sea, todo eso puede afectar el ambiente. Yo diría que la prioridad es asegurar que esto lo entiendan al 100% los adultos y, hay que ser claros y específicos: ¡las personas tienen diferentes puntos de vista sobre lo que significa el silencio!

Si puedes conseguir que todo el grupo de adultos acepte esto, has pasado la primera prueba en el proceso de generar una cooperación, inspirado en la comunidad Waldorf. Si los padres de familia no entienden esta parte, les va a costar trabajo entender “lo Waldorf.”


En cuanto al ambiente, menos es más, definitivamente. Yo escogería dos canciones y las repetiría una y otra vez por el camino. Repito: es el ambiente lo que estás tratando de crear, y si hay muchas canciones, esto distrae. Los ritmos sencillos y pocas palabras que se repiten llegarán profundamente a los niños; de otra manera, no penetrarán. Al tomar esto en cuenta, estás aportando una gran enseñanza a los padres de familia: ¡MENOS ES MÁS! ¿Quieres formar a los padres de familia sobre cómo es la pedagogía, desde el inicio? Entonces invita a la repetición, lo sencillo, la reverencia y el ambiente del alma.

Luego el cuento, siempre piénsalo bien. ¿A dónde vas y qué pasa cuando llegas ahí? Quizá todos forman un círculo en el bosque, que dejen un momento sus linternas. Piensa qué ocurre cuando, inevitablemente, se apaga la linterna de alguien. Quizá puedas asegurarte de que cada padre de familia tenga una caja extra de cerillos largos, pues no quieres que los pequeños empiecen a llorar porque se les apagó su linterna. Otra buena solución puede ser que la persona que está facilitando el festival (y cada festival debe tener un facilitador para traer un sentido del Yo a la reunión y llevarlo y cargarlo) puede sostener una luz especial que utiliza en silencio para prender las linternas que se apagan.

Menos es más: el ambiente, la sencillez. Cuenta la historia de San Martín si es un festival de San Martín, obviamente. Cuenta el cuento,  luego todos pueden empezar a cantar y a salir. Prepara un lugar donde puedan caminar antes de salir a sus autos. Nuevamente, piénsalo bien.  No quieres terminar el cuento y que los niños y las niñas salgan corriendo a jugar. Debe ser una unidad: los finales son tan importante como los inicios. Hay que estar conscientes, no hay que dejar que se desvanezca o que explote al final. Reúnanse en un círculo nuevamente, susurra un “buenas noches”, apaga las linternas, quizá de uno en uno, en silencio. Hagan una pausa, permanezcan en la oscuridad un momento y siéntanlo. Pueden mirar las estrellas en un momento de silencio reverencial. Luego, todos salen en silencio a sus casas.

Los padres de familia deben entender que para que sus hijos realmente experimenten lo sagrado de un festival, el ambiente debe ser sostenido y preservado. Entrar a sus autos susurrando sería maravilloso, y cada padre de familia puede pensar en cómo llevarse algo especial de la festividad a sus casas: seguir hablando en voz baja al prepararse para dormir o una cena especial de San Martín.

Esto es importante: si uno celebra simplemente porque es “algo Waldorf y bonito”, entonces se pierde la esencia, pero si quieres que sea un festival de verdad que toca verdades espirituales del ser humano, entonces sí es algo que queremos compartir con nuestros hijos. Esto es algo que los padres deben reflexionar con conciencia al prepararse interiormente para este festival. Cuanto mejor preparados y coherentes estemos y seamos como adultos, mejor será para los niños, quienes recibirán las bendiciones de algo tan raro en nuestra sociedad.

La Educación Prohibida

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HACIA UNA NUEVA VISION de aprendizaje

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En este video Mae Jemison, austronauta, doctor, coleccionista de arte y bailarina, cuenta historias acerca de su propia educación y el tiempo que pasó en el espacio, y llama a los educadores a enseñar las ciencias y las artes juntas, la intuición y la lógica  como una, para crear grandes pensadores. (Busca el botón de subtitulaje en español).

Introducción a la pedagogía Waldorf

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Un excelente video introductorio a la pedagogía Waldorf, que permite conocer, en 10 minutos, sus inicios y fundamentos.

¿Las escuelas matan la creatividad?

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Imagen de Ken Robinon

Este divertido video del profesor universitario Ken Robinson nos abre los ojos a la necesidad de permitir florecer la creatividad de los niños, para que logren realmente desarrollarse de manera integral y hacer grandes aportaciones al mundo en el futuro. Cuestiona la rigidez en la educación, que no permite desarrollar la individualidad ni la creatividad de nuestros hijos, necesarias de manera creciente para responder a los grandes retos del futuro.

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