Talleres productivos de horticultura, modelado en barro, talla en madera, taller textil y encuadernación son herramientas para introducir a los jóvenes en la vida productiva, al tiempo que se consideran las implicaciones económicas, ecológicas y estéticas de esta clase de actividades de manera artesanal.

a) Textiles
La clase de textiles de secundaria ayuda a desarrollar, entre muchas otras habilidades, la tolerancia a la frustración. Lleva a los alumnos a enfrentarse con sus errores, a corregirlos y a asumir la responsabilidad. Al aumentar la complejidad de los proyectos, se desarrolla la observación y atención a los detalles para poder completar los trabajos con buena calidad. Esta clase los regresa al cuerpo, la confección de prendas hechas a partir de sus medidas los obliga a confrontar los cambios que trae la pubertad y a reconocerse. Además, ayuda a desarrollar la propiocepción, la percepción espacial y la construcción de volúmenes.
Por último, nos ayuda a reconocer los recursos naturales, el tiempo y esfuerzo que se requiere en la elaboración de prendas y de esta manera valorarlas, lo cual es muy relevante ante la prevaleciente cultura de fast fashion.
b) Taller (de madera y barro)
En secundaria, se continúa el trabajo que se inició en cuarto de primaria con los talleres de talla en madera y modelado en barro. En los grados de secundaria el trabajo con herramientas mecánicas, que exponen de manera abierta y transparente su funcionamiento, es una valiosa oportunidad de desarrollo para los jóvenes. Los proyectos para estos grados demandan mayor precisión y son la puesta en práctica de las habilidades y conocimientos adquiridos en geometría o ciencias, como la mecánica.
Las manos son el cerebro exterior del ser humano. En el modelado, es la mano la que siente las superficies, y por tanto se convierte en una especie de órgano de percepción y formación. El principio es la metamorfosis de la forma. Estamos trabajando particularmente con las fuerzas formativas activas, parte de la naturaleza del joven que se está desarrollando. En el proceso de modelar, se activan los sentidos de la forma, del movimiento y del tacto. Cuando los alumnos están totalmente entregados al trabajo de modelar, suelen estar tranquilos, concentrados, respirando hondamente y no son conscientes de su entorno.
Los alumnos pueden experimentar avances significativos en un proyecto dado, o bien, enorme frustración porque la pieza buscada no se logró. Todo ello es una valiosa experiencia que forma al joven en su camino hacia una vida productiva plena. Es la voluntad la que se pone a prueba y son las manos las que logran que algo suceda, que algo fluya desde uno, que ocurra una transformación en el mundo.
Con las clases de taller no pretendemos formar artesanos o artistas, lo que buscamos es formar personas equilibradas en su voluntad, sentir y pensar.


c) Horticultura
La horticultura ofrece a los jóvenes una oportunidad para una verdadera conexión con la naturaleza. La actividad práctica abre el espacio interior para ganar estabilidad durante esta etapa de cambio físico y psicológico, y, en particular, el trabajo con la tierra y sus organismos los fortalece a nivel físico en sus extremidades —al punto de llevarlos a un cansancio saludable— y despierta en ellos cualidades psicológicas como reverencia, gratitud, fortaleza y admiración.
La belleza del jardín o del huerto, la interacción ordenada entre los elementos naturales y la vivencia de la regularidad de las estaciones armonizan las experiencias psíquicas a largo plazo.
d) Encuadernación
Hacia el final de noveno grado, los alumnos encuadernan sus trabajos de todo el año, con pasta dura y con portadas elaboradas por ellos mismos. Esta actividad, que tiene el propósito práctico de preservar sus trabajos por mucho tiempo, es el ejemplo idóneo de la importancia y utilidad de desarrollar habilidades y destrezas propias de un oficio.


